La palma Puede que el lector se halle sorprendido, y quizás incluso desconcertado, ante esta especie de largo preámbulo a la lectura de la mano. En general, todos los quirománticos parecen limitarse sólo al estudio de la palma de la mano, como si esto fuera lo único importante. Evidentemente, no es así. Un buen quiromántico examinará primero los dedos, los palpará, los observará atentamente: estos le dirán las características principales de la persona que tiene delante, lo cual le ofrecerá una primera aproximación al sujeto; luego, el examen de la palma le permitirá profundizar su estudio.
Dentro de la palma de la mano hay numerosos elementos que requieren la atención del quiromántico. Sin embargo, los más importantes son tres: los montes, los llanos y las líneas. A ellos vamos a dedicarnos principalmente.
Los montes
Los montes constituyen las zonas de la palma de la mano que forman unas carnosidades protuberantes que, en mayor o menor grado, podemos pellizcar. Si examinamos nuestra mano y vamos pellizcando los lugares correspondientes a medida que los vamos examinando, nos resultará extremadamente fácil localizarlos.
Los dos montes más importantes son los de Venus y de la Luna. El primero se halla situado debajo mismo del dedo pulgar, y es la carnosidad más abultada de la palma. El de la Luna se halla diametralmente opuesto, debajo del dedo meñique, casi en el filo de la mano, cerca de la muñeca.
A continuación hay cuatro más, situados inmediatamente debajo de los cuatro dedos quirománticos: los montes de Júpiter, Saturno, Apolo o el Sol y Mercurio, correspondientes a los cuatro dedos del mismo nombre: índice, medio, anular y meñique.
Debajo de los montes de Júpiter y Mercurio y encima de los de Venus y la Luna, a media distancia entre ellos, se hallan los dos montes restantes: el de Marte-positivo y el de Marte-negativo.
Vamos a examinarlos todos ellos con mayor profundidad.
El monte de Venus corresponde a lo que, en anatomía, se conoce como la eminencia tenar de la mano: la protuberancia carnosa que recubre el metacarpo del dedo pulgar. Es indicativo de la vivacidad física, la sensualidad y el apego familiar de la persona. Por ello, cuando es amplio y carnoso, señala una gran energía, que incluso, según se vea apoyado o no por otros signos, puede llegar a la brutalidad.

Cuando es pequeño o fláccido, indica carencias sexuales. Si se halla surcado por numerosas líneas, refleja una intensa vida social y amorosa: a medida que estas líneas van disminuyendo, disminuye también esa intensidad. Un monte de Venus sin líneas señala una vida apacible, tranquila y moderada, dedicación a un único amor. El monte de Venus está claramente diferenciado en dos partes, la superior y la inferior; la superior es la espiritual, y la inferior la carnal. La concentración de líneas en la parte superior indica una tendencia a la actividad espiritual, mientras que si se concentran en la inferior esta actividad se basa eminentemente en los placeres de la carne.
Una serie de marcas en el monte de Venus son reveladoras en muy distintos sentidos. Si las líneas forman como una estrella, señalan un amor único pero desgraciado: la separación o la muerte de la pareja; si forman una cruz, pérdida de seres queridos; si esta cruz está en su parte superior, fama y fortuna; si es un cuadrado, soltería prolongada; un triángulo, amor por dinero; un círculo, honestidad en el amor. Si las líneas se presentan difusas y poco delimitadas, significan desórdenes en general y tendencias lujuriosas.
El monte de la Luna está diametralmente opuesto al monte de Venus, en el lugar que en anatomía se conoce como eminencia hipotenar. Es indicativo de las capacidades imaginativas y fantasiosas de la persona. Es pues el monte de la sensibilidad, del mismo modo que el monte de Venus lo era de la carnalidad. Su importancia radica en que expresa el equilibrio existente entre la realidad objetiva y la fantasía en la mente de la persona. Su estudio, por tanto, se presenta a menudo muy difícil, a menos que sus características estén muy marcadas.

Si el monte de la Luna está muy desarrollado indica amor a la naturaleza; si se orienta hacia abajo, una profunda sensibilidad musical; si las líneas que lo surcan son verticales, señalan claridad de inteligencia; si horizontales, desequilibrios en la imaginación; si aparece una cruz, falta de sentido común y espíritu crítico; si es una estrella, obstáculos; un triángulo expresa sabiduría, inclinación al misticismo; un entramado, temor al porvenir; si las líneas son estriadas, indican a una persona influenciable.
El monte de Júpiter es el primero situado debajo de los cuatro dedos quirománticos, el índice. Es indicativo de la personalidad conciente ante la vida y los demás. Cuanto más prominente sea, más fuerte será esa personalidad. Si su cima apunta hacia el dedo anular, expresa un eminente sentido práctico; si apunta hacia fuera de la mano, por encima del dedo pulgar, ambición e inclinación a la aventura; si apunta hacia abajo, servicio hacia los demás, no por desinterés sino para hacerse necesario.

Si las líneas que lo cruzan forman una cruz, señalan una unión o un matrimonio feliz; si es un triángulo, triunfo por méritos propios; una estrella, problemas y dificultades; un círculo, capacidad de comunicarse con los demás; un cuadrado, despotismo. Cuando las líneas que lo cruzan son verticales, significan triunfo y fortuna; si son horizontales, problemas y contrariedades. Si las líneas son desordenadas, señalan muchos contratiempos en el ámbito social.
El monte de Saturno se halla debajo del dedo medio, y refleja las mismas características que este: el equilibrio entre introversión y extroversión, la naturaleza de las relaciones de la persona con el mundo social que le rodea. La mayor o menor prominencia del monte señala la intensidad de estas relaciones. Si la cima se dirige hacia arriba, hacia el dedo, indica capacidad de buenas relaciones sociales, éxito en las empresas y los negocios; si se dirige hacia abajo, esta capacidad se ve disminuida hasta casi desaparecer; si apunta hacia el dedo anular, su significado es claramente negativo.
Cuando el monte carece de signos distintivos, señala circunstancias favorables; si muestra una horquilla, altibajos; un círculo, suerte; una cruz, superstición e hipocondría; un enrejado, incapacidad de resolver los problemas. Si las líneas son verticales, indican una vida tranquila y equilibrada.
El monte de Apolo o del Sol se sitúa debajo del dedo anular. Es el monte de la emotividad y, sobre todo, de la creatividad, principalmente en el plano artístico. A menudo se ve eclipsado por los dos montes adyacentes, el de Saturno y el de Mercurio, lo que a veces hace difícil su lectura.
Una horquilla en él es evidencia de cualidades artísticas notables, aunque a veces solo latentes a causa de la pereza; una estrella evidencia éxito en el trabajo y la vida, sobre todo si se ha elegido la profesión adecuada; una cruz, lo contrario: problemas y dificultades; un triangulo, inclinación hacia la ciencia del arte; un círculo, promesa de éxito total; un enrejado, pocas cualidades artísticas. Si las líneas son verticales, señalan éxito en la profesión; si son horizontales, problemas y obstáculos.
El monte de Mercurio se halla situado bajo el dedo meñique, y refleja las tendencias no contempladas en el monte de Apolo, sobre todo las científicas, comerciales y practicas. Si la cima del monte se halla dirigida hacia fuera de la mano, todas estas tendencias, sobre todo la ultima, se ven realzadas.
Si el monte es liso, señala pureza de estas tendencias; si es abultado, éxito en lo que se emprenda; si es plano, problemas y dificultades; las cruces o líneas verticales indican un freno en los negocios; dos líneas transversales señalan tendencias científicas, principalmente abstractas, pero si están acompañadas por un nudo en la primera articulación el interés se decanta hacia las ciencias aplicadas; un cuadrado, tendencia y aptitud hacia el comercio; un triángulo, habilidad y erudición hacia el camino escogido; una estrella, propensión a engañar o incluso estafar a los demás.
Los montes de Marte , finalmente, se hallan situados a ambos lados de la mano, entre, respectivamente, el monte de Venus y el de Júpiter (Marte positivo) y el monte de la Luna y el de Mercurio (Marte negativo).
Nos informan respectivamente de los valores físicos y morales de la persona, y reciben el mismo nombre ya que su vinculación es muy estrecha. En general, el monte de Marte positivo refleja a la persona racional, mientras que el negativo señala a la persona intuitiva. Hay que tenerlos en cuenta siempre a la vez, ya que uno influye en el otro. Un monte de Marte positivo débil y poco pronunciado frente a un monte de Marte negativo fuerte señala a una persona que actúa por razonamiento antes que por intuición, y viceversa. Cuando el monte de Marte positivo muestra numerosas líneas, evidencia un fuerte espíritu de lucha; si forman un cuadrado, es síntoma de violencia.
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